domingo, 15 de abril de 2012

FOLKLORE DE CASTILLA Y LEÓN


CASTILLA Y LEÓN
El conocimiento e interpretación de la personalidad geográfica de Castilla y León deben partir, en principio, de la variedad de matices que se derivan del considerable tamaño físico de esta Comunidad Autónoma. Pues, ciertamente, el hecho de que su superficie abarque un total de 94.147 km2 le confiere sin duda una entidad singular y compleja, en la medida en que, tratándose al propio tiempo de la región más extensa de la Comunidad Económica Europea, representa casi la quinta parte del territorio español, dentro del cual ocupa además una situación crucial de primer orden como espacio surcado por los grandes ejes que conectan la capital del país con las regiones de la España atlántica, lo que ratifica su relevante posición de encrucijada en el sistema de flujos e intercambios desarrollados en la mitad septentrional de la península Ibérica. Sin embargo, pese a la importancia de su dimensión superficial y estratégica, es evidente que el peso adquirido por la región en las grandes magnitudes españolas se sitúa en umbrales sensiblemente inferiores.
DANZA DE LA ROSCA (Salamanca) Baile salmantino, propio de la gente charra. Como muchas danzas de religión, es propia de las bodas y los bautizos, es decir, en las ocasiones solemnes de familia. Lo curioso, y hasta cierto punto inquietante, de esta danza es que mientras dura hay en la mesa una rosca de pan y una jarra talaverana con vino, lo que da cierto matiz litúrgico y eucarístico a la ocasión. Primero baila el hombre, luego le acompaña la mujer. Antes, ella ha estado esperando junto a la mesa que el acabe su introducción coreográfica, concluida la cual y como si se dejara querer, conquistar, llevar, los dos inician la danza propiamente dicha, que es en conjunto muy viva y muy graciosa.
BOLERO DE ALGODRE (Zamora) Este bolero, típico del pueblo de Algodre, tiene su origen en viejísimas danzas árabes, y su música y sus pasos así lo declaran. Los folkloristas señalan el el siglo X el nacimiento de esta danza en la tierra leonesa, porque fue entonces cuando los árabes llegaron a la comarca, pero fue en el siglo XII cuando adquirió la danza su actual compostura y se hizo más suave de movimientos y de ritmo. Cuando se fundó la cofradía de Santa Águeda, el bolero pasó a ser baile característico de la fiesta de la Santa, y ante la imagen lo interpretaban las mozas y los mozos. En el baile intervienen grupos de tres personas: un hombre en el centro, dos mujeres a los lados. De rato en rato el baile se interrumpe para que el mayordomo reparta entre los bailarines un pedazo de bollo, lo que llaman la migaja. Se acompasa con castañuelas.
LA PEREGRINA (Astorga) Típica en la maragatería, en Astorga, ésta es una de las danzas más sugestivas del folklore español. La indumentaria de los maragatos -¡y de las maragatas!- refleja antiquísimas herencias, sugieren costumbres y tradiciones de hace muchos siglos. Es por otra parte una indumentaria más que conocida en el mundo entero. "La peregrina" es una danza de boda indudablemente, y en las bodas sigue siendo elemento principal de la fiesta. La danza se centra principalmente en el hombre, que baila a la vez con dos mujeres. Un punto difícil del baile es la zapatera, un salto en que con los pies juntos se dibuja en el aire una pirueta pintoresca, ágil y sorprendente. Se acompaña con la música de dulzaina.

BAILE DEL CÁNTARO (Valladolid) Es una danza encantadora. De indudable raíz popular, refleja el eterno problema del amor, la eterna cuestión del hombre que quiere enamorar a una mujer. Las mozas van a la fuente, con sus cántaros, a recoger el agua, cuando la fuente del pueblo era lugar de cita, de ronda y de enamoramiento. En la danza se representa la llegada de las mozas, el seguimiento de los mozos, la ronda, la conquista, hasta que el mozo queda victorioso y la moza rendida. Entonces la mujer es requebrada, y moza y mozo bailan con alegría algo que es una jota con todas sus consecuencias. Una jota castellana, por supuesto. ¿Antigua? ¿Quién lo duda? ¿Puede haber algo más antiguo que una moza que baja a la fuente con agua con su cántaro, y un mozo que la quiere, y que la sigue y la requiebra, y por fin consigue que se le rinda y le acepte y le de promesa de boda y alegría?

JOTA DE LA PIÑA (Segovia) ¿Por qué de la piña? Muy sencillo... Porque se bailaba en el Domingo de Piñata. ¿Y qué es la piñata? Todo el mundo lo sabe: es una olla llena de dulces, que en el baile del primer Domingo de Cuaresma suele colgarse de un techo para que los concurrentes, con los ojos vendados, le acierten con un palo o bastón y la rompan. En el caso de esta danza típica de Segovia, los mozos y mozas bailan alrededor de una enorme piñata de la que cuelgan una serie de cintas que los varones van arrancando para ofrecerlas a las muchachas, sin dejar de bailar. Por lo tanto, su origen tiene bastante de pagano, con todas las reservas que queramos aplicarle. ¿Una jota en Segovia? ¿Por qué no, si la jota es un baile nacional que con variantes más o menos acusadas se interpreta en muchísimas regiones españolas, como el fandango? Por algo Segovia es Castilla, y Castilla es como una España en clave.
DANZA DE LA ROMERÍA DE SANTO TORIBIO (Palencia) Este es un baile palentino típico y popular en la romería del Santo. Su origen religioso es indudable, no sólo por la ocasión en que se baila, sino porque los bailarines van en procesión y los movimientos son rítmicos y airosos, con sabor ritual indudable. Una alcaldesa preside a los danzantes, de uno y otro sexo, durante el camino a la romería y en la procesión alrededor del Santo, y luego, en la danza propiamente dicha, hasta que ésta termina. Entonces, la alcaldesa tiene el derecho y el deber de apedrear -el verbo es típico y popular- a los trozos de pan y de queso desde los balcones de la ermita. Dice la leyenda que allá por el año 1200 existía en Palencia una secta de priscianistas que eran contrarios al matrimonio, a lo que el obispo Santo Toribio se opuso, por lo que fue apedreado. Cuando consiguió hallar refugio en la cueva del Cristo de Lotero pidió que se desbordasen las aguas del río Carrión, y las gentes, viéndose en peligro de morir ahogadas, buscaron refugio allí mismo. Las mujeres palentinas, agradecidas al Santo por su defensa del matrimonio, bailan todos los años esta danza con señal de gratitud.

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